Durante la segunda quincena de este diciembre, los alumnos de segundo de bachillerato tuvimos la oportunidad de realizar el esperado viaje de estudios a Francia, una experiencia que ha quedado grabada en nuestra memoria, tanto por lo vivido, como por lo aprendido. A lo largo de varios días recorrimos París y otras ciudades emblemáticas, combinando cultura, historia, convivencia y momentos de ocio que han reforzado los lazos entre compañeros.
El viaje comenzó el día 12, cuando salimos de nuestro lugar origen a las 9 de la noche. Nos esperaba una larga noche de autobús, marcada por el cansancio, las charlas interminables, la música compartida y la emoción por lo que estaba por llegar. Cenamos nuestros bocatas correspondientes y, aunque dormir no fue tarea fácil, el ambiente era de expectación y de ilusión.
Llegamos el día 13 alrededor de las once del mediodía. Tras el viaje nocturno, lo primero fue almorzar libremente y empezar a tomar contacto con la ciudad. Esa misma tarde realizamos la visita al museo D´Orsay, donde pudimos apreciar de cerca obras y espacios que hasta entonces solo conocíamos por los libros o las clases. Después continuamos el recorrido por algunos de los lugares más representativos de la capital francesa: La Ópera, los Campos Eliseos y el Arco de Triunfo. Finalizamos el día con una cena en la ciudad y visitando Trocadero, desde donde pudimos hacernos una de las fotos más esperadas del viaje, con la Torre Eiffel de fondo. Finalizado el día regresamos al alojamiento agotados pero entusiasmados.
El día siguiente estuvo dedicado a uno de los grandes símbolos culturales del mundo: El Museo del Louvre. Pasamos varias horas recorriendo sus salas, contemplando obras tan conocidas como La Gioconda o La Venus de Milo, además de otras muchas piezas de gran valor histórico y artístico. Más tarde visitamos Notre Dame, que incluso tras los acontecimientos recientes de su historia, sigue impresionando por su arquitectura y su significado. Continuamos por el Barrio Latino, una de las zonas con más vida y tradición universitaria de la ciudad, donde disfrutamos de un tour guiado.
El día 15 fue, sin duda, uno de los más importantes para todos: la visita a Disneyland París. Pasamos el día entero en el parque, disfrutando de las atracciones, los espectáculos y el ambiente mágico que lo caracteriza. Aunque el cansancio empezaba a notarse, la ilusión compensó cualquier esfuerzo. Por la noche cenamos en un restaurante comentando lo que cada uno había hecho en el parque y disfrutamos de unos helados de postre.
Al día siguiente, retomamos las visitas culturales. Por la mañana, visitamos la Basílica del Sagrado Corazón y realizamos una visita guiada por el barrio de Montmartre, un barrio con un encanto especial, conocido por su ambiente bohemio y su relación con artistas y escritores. Por la tarde, disfrutamos de un crucero por el Sena, que nos permitió ver la ciudad desde otra perspectiva, y cerramos el día con una visita nocturna por París, una experiencia especialmente bonita gracias a la iluminación de sus edificios y monumentos.

El miércoles 17, abandonamos París para viajar a Burdeos, haciendo una parada para visitar el castillo de Chambord, con una impresionante arquitectura y su famosa escalera de doble espiral. Terminamos la visita comprando las pastas típicas de allí, que triunfaron entre todos nosotros.
Finalmente, con mucha pena, llegó el último día, en el que realizamos una visita por Burdeos, recorriendo sus calles y conociendo algunos de sus puntos más destacados, como la catedral o la plaza de la bolsa, antes de emprender el viaje de vuelta a Palencia.
En definitiva, este viaje a París ha sido mucho más que una excursión: ha sido una experiencia cultural, educativa y personal que recordaremos siempre. Nos ha permitido conocer nuevos lugares, reforzar la convivencia entre compañeros y cerrar una etapa importante de nuestra vida académica de una forma especial. Sin duda, un viaje que ha merecido la pena y que quedará como uno de los mejores recuerdos de nuestro paso por el colegio.